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jueves, 20 de marzo de 2008

¿Vivimos bajo la Ley o bajo la Gracia?

Muchos dicen: ya no vivimos bajo a Ley sino la Gracia.

Pero, yo me pregunto ¿Esta correcto decir esto?
La Biblia nos dice que Jesus vino a cumplir la la Ley y no a abolirla.

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
(Mat 5:17-18)

Tambien nos dice que la Ley ahora esta escrita en nuestros corazones.

Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
Y sobre su corazón las escribiré;
Y seré a ellos por Dios,
Y ellos me serán a mí por pueblo;
(Heb 8:10)

Si esto es asi, ¿cual es entonces la ley que fue abolida en la cruz?

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
(Eph 2:14-16)

Sencillamente esto es la ley de los ritos, la ley ceremonial que era lo que separaba a los judios de los gentiles. La palabra de Dios es perfecta y permanece para siempre.

¿Y que con la Gracia?

Muchos dicen que el Antiguo Testamento es sobre la Ley y el Nuevo Testamento es la Gracia y tratan de separar ambos como queriendo decir la Ley es algo anticuado por que es del Antiguo Testamento y esta en desuso. Esto no es cierto.

Si entendemos que la gracia significa "regalo no merecido" y que no somos merecedores de la misericordia de Dios, y que Dios es lento para la ira y grande en misericordia, veremos que Dios siempre ha mostrado la Gracia desde los tiempos del Antiguo Testamento.

Nosotros no escogimos a Dios, el nos escogio, por su gran misericordia, por su gran amor, por su gracia. Asi, escogio para si un pueblo suyo que en el Antiguo Testamento es Israel y ahora se completa con la adiccion de las demas naciones para formar un solo pueblo, el Israel de Dios, la Iglesia.

Por lo tanto vivimos bajo la Ley y la Gracia al mismo tiempo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto quiere decir que es válido matar mujeres si no llegan vírgenes al matrimonio?

Anónimo dijo...

vivimos en los tiempos de Gracia

Hector Jose Salazar Pino dijo...

Esa que mensionas es parte de la ley ceremonial, anonimo, la ley perpetua a la cual se refiere el hermano es la de exodo 20.....!

Oldran dijo...

Lo que yo he visto en la realidad es que los principios son iguales, porque la voluntad de YHWH se refleja en su Ley, la cual desde el principio es agradable y perfecta, pero en vez de penas de muerte ahora existen enfermedades mortales como el SIDA o VIH que se transmiten conforme a los pecados dignos de muerte, y otras enfermedades venéreas, (salvo por transfusión de sangre que bien, no afecta a los hijos de Dios porque están con potestad sobre serpientes, escorpiones, dragones y leones) asimismo, si bien no se condena que un hijo maldiga a sus padres ciertamente acarrea para sí una maldición de corta vida. Asimismo, médicamente están demostradas las consecuencias del incesto (gen XXYY, retraso mental, etc.), así que veo que Dios sigue impartiendo justicia aquí en la Tierra conforme a la Torá, exactamente, incluyendo las guerras, se cumplen las promesas del Tanaj (incluyendo que los justos viven confiados como un león & el sabio ve el peligro y se aparta) así que nosotros ya no condenamos, pues de eso se encargan las pestes, que por cierto, aumentarán en el fin de los tiempos y a causa de la perversión.

Oldran dijo...

La Ley incluía la gracia desde un principio, e incluso esta es manifiesta desde Caín, quien tuvo un sello en la frente; sólo cambió el sacrificio, es que todo aquel que crea en Yeshúa será salvo, no por obras sino por gracia, del sacrificio perfecto del "Cordero de Di-s", pacto con sangre, que equivale a la vida.
Además las mujeres sinceras no eran dignas de muerte.