El Eterno, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los patriarcas por los profetas, en estos últimos días de la era presente nos ha hablado por el Heredero al trono, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo la era venidera; el cual, siendo el resplandor de su honra, y la imagen de su esencia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la expiación de nuestras transgreciones a las intrucciones del Eterno por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las Alturas, hecho tanto superior a los mensajeros celestiales, cuanto heredó más excelente autoridad que ellos. Porque ¿a cuál de los mensajeros celestiales dijo el Eterno jamás: Mi Hijo erés tú, Yo te he engendrado hoy, (Salmo 2) y otra vez: Yo sere a él Padre, Y él me sera a mi hijo? (1 Crónicas 28, 2 Samuel 7) Y otra vez, cuando introduce al primogénito en la tierra, dice: Reverénciele todos los mensajeros del Eterno (Deuteronomio 32...