La mente carnal del hombre es la que está sujeta a la esclavitud del pecado, la que ama más las tinieblas que la luz, que se complace en el pecado. Vemos que al hombre le fascina lo oculto, el misterio, el miedo, la violencia, la sangre, la maldad, la morbosidad; prueba de todo esto es la preferencia de estos temas en el entretenimiento (música, cine, televisión). El hombre no posee libre albedrío pues está inclinado hacia a la maldad. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. (Romanos 7:18 RV60)
Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz , porque sus obras eran malas. (Juan 3:19 RV1960)
Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. (Juan 12:46 RV1960)
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios ; ...