“Y saldrá un retoño de Ishai, un renuevo brotará de sus raíces. Y posará sobre él, ruaj HaShem (ruaj del Eterno), ruaj jojmá (de sabiduría) y biná (de inteligencia), ruaj etzá (de consejo) y guevurá (de poder), ruaj daát (de Conocimiento) e irát HaShem (de temor del Eterno)” (Ieshayá 11.1-3) El hacer tu voluntad, elojím mío, me ha agradado, Y tu torá está en medio de mi corazón. (Tehillim 40.8) ¿Quién ha sido fiel a nuestro mensaje y a quién se ha revelado el brazo del Eterno? Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en enfermedad; y como uno de quien esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos. Ciertamente él llevó [nasa] nuestras enfermedades [jalaienu] y cargó [sevalam] con nuestros dolores [maj’ovenu]; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por golpeado de Elohi...