En la carta a los Hebreos el autor aplica el Salmo 102:25-27 al Hijo de Dios. Este Salmo es una 'oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento', que comienza diciendo: Yehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor. Y en el versículo 25-27 dice: Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán. (Salmos 102:25-27 RV1960) La carta a los Hebreos dice comenzando en el versículo 8: Heb 1:8 Mas del Hijo dice: y continuando en el versículo 10: Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura, Y como un vestido los env...