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Mostrando las entradas etiquetadas como marca de la bestia

¿Sabías que la historia ni las profecías no se van a repetir?

 La historia, de acuerdo a Flavio Josefo, Suetonio, Tácito entre otros, nos cuenta que Jerusalén fue destruída  a causa de las rebeliones  de los judíos entre los años 66-70 y 132-135 y la evidencia arqueológica lo apoya. ¿Cómo algo tan importante no es estudiado, investigado o conocido? El tratado (libro) de los Hechos de los Apóstoles es la historia de los judíos desde la resurreción de Jesús en el año 30 hasta el encarcelamiento de Pablo en Roma antes del año 66 cuando estalló la guerra. Algo tan importante como esto debe haber sido mencionado en la Biblia. De hecho es la mayor razón por la cual se escribió el Nuevo Testamento, para salvar a la gente de la destrucción inminente. Después de las sesenta y dos semanas el Mesías será muerto y no tendrá nada, y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Su fin vendrá con inundación. Aun hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas. (Daniel 9:26 Spanish NBLA) Toquen trompeta...

La Marca de la Bestia

Apocalipsis 20:4 LBLA (4)   También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano; y volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años. Una filial libia del autodenominado Estado Islámico (IS) ha difundido este domingo el vídeo con la decapitación de los 21 egipcios de la minoría cristiana copta secuestrados entre los meses de diciembre y enero en la ciudad de Sirte, en el oeste de Libia. Leer más: http://protestantedigital.com/internacional/35302/ISIS_decapita_21_cristianos_egipcios_apresados_en_Libia Y  vi  las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían re...