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Apocalipis 20 no es lo que tú crees

 Uno de los capítulos más controversiales y dificil de entender del Nuevo Testamento es Apocalipsis 20. De esta se creó una doctrina ajena a la Biblia conocida como el Reino Milenial de Cristo. Muchos hoy día rechazan el rapto pre-tribulacional y la teología dispensacionalista pero creen en el reino milenial de Cristo sin darse cuenta que esta doctrina es parte principal de la teología dispensacionalista.

Vi entonces a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. El ángel prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso un sello sobre él para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. También vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano. Volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años. Esta es la primera resurrección. Los demás muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años. Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección. La muerte segunda no tiene poder sobre estos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlas para la batalla. El número de ellas es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta. Y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Vi un gran trono blanco y a Aquel que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. También vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos. Y fueron juzgados, cada uno según sus obras. La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.

(Apocalipsis 20:1-15 Spanish NBLA)


Apocalipsis es una carta dirigida a siete congregaciones en la dispersión que avisan del inminente juicio a Jerusalén, el día del Señor, para alentarlos y salvarlos de este juicio. Apocalipsis 20 resume las dos grandes revueltas judías del primer y segundo siglo. Roma es utilizado como instrumento de juicio.

  • Primera resurreción ocurre en la primera revuelta (66-70)
  • Segunda resurreción ocurre en la segunda revuelta (132-135)



Jesús les dijo a sus discípulos que cuando vieran a Jerusalén rodeada de ejércitos que salieran de ella. Este aviso lo vemos también en Apocalipsis.

Pero cuando ustedes vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan entonces que su desolación está cerca. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de la ciudad, aléjense; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

(Lucas 21:20-22 Spanish NBLA)

Después de esto vi a otro ángel descender del cielo, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. Y gritó con potente voz: «¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino de la pasión de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de su sensualidad». Y oí otra voz del cielo que decía: «Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban de sus plagas.

(Apocalipsis 18:1-4 Spanish NBLA)


Los juicios de Dios fueron usando ejércitos de extranjeros siempre. El Reino del Norte o Reino de Israel fur destruído por los asirios. El Reino del Sur fue destruído por los babilonios. Jerusalén fue destruída por los romanos en el 70 y en el 135.

Apocalipsis 20 nos dice que en el primer juicio, la revuelta del 66-70, los justos son resucitados para vida eterna y en el juicio final, la revuelta del 132-135, los injustos son resucitados para destrucción eterna.

No teman a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma, solamente teman de Aquel que tiene el poder de destruir el alma y el cuerpo en el Guehinóm. 

(Mateo 10:28 MH-ShemTov)

Este fue un juicio para Israel solamente, no para el mundo entero de hoy. Asi mismo lo fue para la resurección. Todo se cumplió. El Israel de Dios vive hoy día en el cielo, no en la tierra. La humanidad ha sido reconciliada con Dios y podemos entrar al cielo. No tenemos que esperar una resurreción porque la muerte espiritual y el lugar de los muertos, la tumba, fueron destruídos; completando así la redención de toda a humanidad.

La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego.

(Apocalipsis 20:14 Spanish NBLA)

El pecado, transgreción a la ley de Dios, terminó. El Antiguo Pacto fue dado a Israel solamente y terminó. La maldad tiene que existir. Dios no va a juzgarnos por el pecado sino por nuestra maldad.

Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas. No seas sabio a tus propios ojos; Teme al SEÑOR y apártate del mal.

(Proverbios 3:5-7 Spanish NBLA)


 




 


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